
Periodista: Kevin Alberto Mantilla Chacón
Fecha: 15/03/2019
Cara a cara con Claudia Chacón
Cocinando anécdotas con sabor santandereano
Esta linda y maravillosa mujer nos confiesa las recetas más valiosas de su vida, pero además, el amor y la Fe, que le dan el sabor ideal a su hermosa personalidad. Hoy a sus 49 años, nos relata paso a paso su historia de vida.
En la cúspide de su esencia y razón de ser; la cocina de su esplendoroso y apetecido restaurante ubicado en Barranquilla sobre la Calle 51 # 38-106 Barrio el Recreo, exactamente al frente de la reconocida Clínica General San Diego.
Sentada, meciéndose de un lado a otro en su mecedora de madera envejecida con su nombre tallado, mira de forma amable y sonriente hacia a mí y me dice: “hoy haré lo que nunca en mi vida he hecho con nadie, contar mis secretos, aquellos que me hicieron grande como persona y los mismos que me enseñaron a guerrear y luchar por los sueños de mi familia”.
Se trata de la mujer que me dio la fortuna de venir al mundo. Claudia Patricia Chacón Bueno nació en la ciudad de Bucaramanga el 20 de septiembre de 1968, en un humilde barrio llamado San Alonso, de la “Ciudad Bonita” como es conocida esa parte del país, Allí creció junto a sus 5 hermanos, dos hembras más aparte de ella (Es la menor de todos), tres varones y su madre Q.E.P.D. Su padre falleció cuando tan solo tenía un año de edad. Era el gerente regional del Banco de Bogotá donde en medio de un atraco, hombres armados subieron hasta el segundo piso de la entidad financiera e ingresaron a la oficina donde él se encontraba y arremetieron contra su vida, por lo que su progenitora hizo a su vez, el papel de padre y madre para sacar a sus seis hijos adelante.
¿Cómo nace ese amor por la cocina?
Bueno, mi mamá desde que todos estábamos pequeños, nos fue inculcando ese amor por la cocina y cada vez que ella iba a cocinar, nos llamaba a todos sus seis hijos y nos decía, <<vengan para que vean como es que se prepara esto y esto…>>. Así, cada vez más íbamos aprendiendo una receta diferente, pues todos los días ella cocinaba algo diferente, cuando se podía claro está… Algunas veces nos tocaba repetir arroz con huevo, sabroso que, si era, y aún lo es. Je, je.
¿Qué tal cocinaba su mamá, y cuál era su plato favorito de los que ella preparaba?
Siempre diré, que mi mamá tenía un talento enorme para cocinar, pero creo que, lo mas importante era el amor y la pasión con la que cocinaba, por muy sencilla que fuera la receta, siempre lo convertía en algo rico y muy exquisito, eso era lo que más nos transmitía al momento de cocinar. Preparaba unos espaguetis a la Boloñesa, super deliciosos, mi plato preferido sin duda alguna.
¿Como fueron esos años de infancia suyos y de sus hermanos, sabiendo que a su mamá le tocaba ver por ustedes sin su padre Q.E.P.D.?
Fue bastante duro, sobre todo para mi madre, ya que tenía la responsabilidad de seis hijos. Gracias a Dios mi mamá era muy emprendedora, una guerrera de toda la vida. Recuerdo que en el barrio donde vivíamos era muy humilde, y los vecinos nos veían a nosotros como los mas pobres del sector, ya te podrás imaginar… y entre todos nos colaboraban de moneda en moneda para reunir lo de cocinar en el día, es la hora y me da mucha nostalgia (Cuenta mientras sus ojos se cristalizan en lágrimas), pues a mi mami se le hacía muy difícil salir a trabajar y dejarnos a nosotros solos en la casa, el mayor de nosotros, es mi hermana “Sonia”, que en ese momento tenía unos cinco o seis años, entonces era imposible que mi madre saliera a buscar lo del sustento de todos nosotros.
Al terminar de responderme la pregunta, tomamos un breve receso de cinco minutos, en el que nos hidratamos y picamos algo de comer, unos deliciosos pasabocas compuestos de, deditos de queso y bolitas de lenteja con carne.
Muy emotivamente mi querida madre me dice: “hoy es uno de los mejores días de mi vida, recordar es vivir, y eso estamos haciendo, sueño con que seas el mejor periodista del mundo y que nunca olvides tus entrañas y jamás pierdas la humildad, quiero que seas un gran ser humano y un ejemplo para la sociedad. Prométeme algo, dice. y yo le respondo: ¿qué quieres que te prometa madre? Prométeme que vas a ayudar a los niños pobres, como lo fui yo un día junto a tus tíos, quiero que hagas muchas obras sociales, y que en diciembre les des un regalito de niño Dios a todos esos niños que al igual que yo, no saben lo que es recibir un regalo un 24 de diciembre. Yo le respondí conmovidamente: Madre, no te preocupes ese es uno de mis tantos sueños por cumplir, antes de que me lo dijeras, ya yo lo tenía en mente”. Ha sido un dialogo tan hermoso, que a mí se me terminaron de enlagunar los ojos en lágrimas, son lágrimas de sentimientos y amor por el ser que me dio la vida, a la que le debo todo lo que hoy en día soy.
Continuamos con la entrevista.
¿Cómo logran salir adelante ante todas esas adversidades?
Fue gracias a ese don que Dios le regaló a mí mami para cocinar, un día cualquiera ella salió temprano de la casa, a eso de las 6 de la mañana si no estoy mal, recuerdo que nos dejó en manos de mi hermana mayor, Sonia, al rato cuando regresó, llegó con una carretillada de leña, muy seguramente como pudo habrá conseguido quien le prestara la carretilla, lo cierto es que, mis hermanos mayores le ayudaron a descargar la leña y la ubicaron en el patio de la casa. Al otro día, mi mama nos dice, voy a preparar una sopa de guandú para venderla y necesito que ustedes me ayuden yendo a donde los vecinos promocionándola, y así fue, salimos todos contentos, con la inocencia que caracteriza a un niño, y, promocionamos a los vecinos casa por casa. Cuando regresamos y le dijimos a mi mamá que ya habíamos promocionado a todos los vecinos, se puso feliz y nos dio un abrazo muy fuerte. A eso de las dos de la tarde, ya mi mamá había vendido toda la “Olla de sopa” gracias a nuestro padre celestial. A partir de ese día, ese fue el medio de sustento con el que mi hermosa madre nos pudo sacar adelante.
¿Qué papel jugó su hermana Sonia en la vida suya y de sus hermanos?
Uff... fue como nuestra segunda mamá, siempre estuvo muy pendiente de nosotros, de que siempre estuviéramos bien vestidos, limpios, pulcros y si era de darnos la comida de ella a nosotros, lo hacía con tal de que sus hermanos menores no pasaran hambre. A la vuelta de los años, ya cuando estábamos más grandecitos y ya ella trabajaba, nos dio estudio varios años, a los más pequeños que éramos yo y mi hermano Nicolás que hoy en día es un gran Ingeniero Civil y ha hecho grandes obras en Bucaramanga, donde se encuentra radicado, él también fue un buen hijo y buen hermano con todos. Fue el que le cambió la vida a mi madre por completo, le dio una mejor calidad de vida gracias a que fue juicioso y estudió con mucho esfuerzo y sacrificio en la Universidad Industrial de Santander (U.I.S). “se me cristalizan los ojos, al recordar nuevamente mi vida, mi infancia y todas las necesidades y adversidades que tuvimos que pasar pero que unidos y con mucho esfuerzo, logramos juntos superarnos y brindarle una mejor vida a nuestra madre hasta el ultimo día que estuvo acá en la tierra con nosotros, Dios me la tenga siempre en su santo reino”.
¿Como llegó acá a Barranquilla?
En 1994, yo ya me había comprometido con el que hoy en día es mi esposo y padre de mis dos hijos, el trabajaba con la panadería el Lorito, muy reconocida acá en la costa y en ese tiempo era muy apetecido el pan que fabricaba esa empresa, entonces, mi esposo distribuía pan en fundación magdalena y sus pueblos aledaños, un día estando juntos, en Plato Magdalena, los paramilitares empezaron a molestar y nos despojaron del turbo recién cargado de pan, que íbamos a empezar a distribuir a los tenderos, lo desocuparon e iban regalando a todo el que pasaba canastas de pan, luego quemaron el camión. Fue cuando nos tocó venirnos para Barranquilla a contarle lo que nos había sucedido al dueño de la empresa que en esos momentos era Ernesto Gómez Guarín. Finalmente despidieron injustamente a mi esposo de la empresa, sin liquidación ni nada, al contrario, quedó debiendo. Nos tocó radicarnos acá en barranquilla donde empezamos nuevamente desde cero y hasta el sol de hoy, aquí estamos en Curramba jeje.
¿A qué se dedicaron los dos luego de haber quedado su esposo sin trabajo?
Nos pusimos a vender lotería con mi esposo, el cogía una ruta y yo otra, nos acompañaba mi hija mayor que se llama Claryan, en ese entonces ella tenía cinco añitos. Yo vendía más que todo, la lotería a los taxistas que llegaban a echar combustible en la bomba que estaba al frente de donde quedaba antiguamente, Expreso Brasilia, en la avenida Murillo, diagonal a donde hoy en día queda el parque del cementerio Universal. Ahí nos encontrábamos con mi esposo al terminar, en la noche, y luego nos íbamos a cenar con la niña frijoles (zaragoza) con patica de cerdo y arroz, unas cuadras más adelante, sobre la Murillo con Carrera 41 pasando el parque de los enamorados o las manitos como también se le llama. Después nos íbamos para la casa a dormir y madrugábamos al siguiente día a buscar la lotería para vender, esa era nuestra rutina.
Nuevamente hacemos un breve receso, esta vez, para hidratarnos. Dice haber tomado la mejor decisión junto a su esposo al haberse radicado aquí en Barranquilla por completo. Y se siente agradecida con la ciudad donde ha conseguido todo junto a su familia, lo mas importante para ella es haber logrado salir adelante en una ciudad donde no conocían a nadie y que sus hijos no hayan tenido que pasar tantas necesidades como suele suceder en otros casos. Ama a Barranquilla y le encanta la forma de ser del Barranquillero, pues exalta la alegría y buena onda del costeño. Continuamos la entrevista.
¿Cuánto tiempo duraron en esa labor?
Duramos aproximadamente unos dos años, en 1996 quedé embarazada de mi segundo hijo, Kevin. Después de vender lotería, mi esposo entro a trabajar en una línea de taxis con la ayuda de un señor que conocimos en ese tiempo quien veía como nos tocaba para sobrevivir con mi hija y mi hijo que venía en camino, en una ciudad donde no conocíamos a nadie. Así pudimos organizarnos un poco mejor y poco a poco fuimos obteniendo nuestras cositas.
¿Mientras estuvo en estado de embarazo a que se dedicaba?
Realmente a nada, pues se me dificultaba por mi estado y mi hija. Guardé reposo durante el embarazo, gracias a Dios que mi esposo pudo entrar a trabajar en la empresa de taxis y así podíamos subsistir, ya luego de haber nacido mi hijo y teniendo ya casi tres meses de haber alumbrado, ahorramos con mi esposo y compramos un carrito de perros de vender comidas rápidas, fui entonces, a la bomba de la Calle 45 con Carrera 45, Diagonal al Banco de la Republica, sobre la Avenida Murillo. Le pedí permiso al dueño de la bomba, el señor José Luis, de que me diera la oportunidad de poner en la esquina de la bomba, un carrito de perros para venderle comida a los conductores que llegaran a echar combustible a todo el que pasara por allí. Entonces, me dijo que si, pero, solamente se podía después de siete de la noche hasta que yo considerara o hasta antes de seis de la mañana. Yo le dije que sí, y le di las gracias.
¿Y hay que, como le fue?
Me fue muy bien, gracias a Dios, yo me llevaba a mi hija y mi chiquitín todos los días, al niño lo ponía a dormir en el coche, mientras tanto yo iba vendiendo, el primer día solo vendí un perro caliente y dos hamburguesas en toda la noche jejeje. Lo importante es que no perdí la Fe, y a diario salía con mente positiva a trabajar y me encomendaba a Dios. luego, poco a poco, me fui haciendo mi clientela, hasta los gamines que transitaban por allí ya me conocían y me saludaban, de vez en cuando yo les regalaba un pan con gaseosa.
¿Paradójicamente la Avenida Murillo fue la de la buena suerte para ustedes?
Jejeje, se puede decir que sí. Siempre nos mantuvimos en esa ubicación o en esa parte de la ciudad y gracias a Dios nos fue muy bien. Fue nuestro as bajo la manga.
Asegura haber tenido fe de que ella y su esposo iban a salir adelante junto a sus dos hijos, siempre le brindó todo el respaldo a su esposo y lo apoyó desde todos los puntos de vista para que pudiesen salir adelante. En todo momento fue la mano derecha de su amado y trabajó a la par con él para poder lograr lo que querían, que era superar toda adversidad y poder ser felices con el tiempo junto al motor de sus vidas que son sus hijos, Kevin y Claryan.
¿Usted siempre fue una mujer guerrera con ganas de salir adelante, que decía su esposo al tener una mujer al lado con esas cualidades?
Pues ambos nos dábamos la mano y nos apoyábamos mutuamente, en medio de una situación difícil que atravesábamos durante todos esos años, siempre fuimos unidos y juntos luchábamos a diario por salir adelante, nuestros dos hijos fueron el motor de los dos para ir en busca de una mejor vida y así fue, logramos poco a poco salir adelante y sobre todo darles un buen ejemplo y educación a nuestros hijos. En nuestra mente solo estaba luchar juntos y construir una familia feliz.
¿Mientras usted trabajaba vendiendo perros y hamburguesas, su esposo volvió a cambiar de trabajo en busca de uno mejor o se mantuvo todo el tiempo manejando Taxi?
Si, luego de unos años, en el 2001, el mete hoja de vida en la empresa de buses, COOLITORAL, y para la gloria y honra de Dios, lo llaman y empieza a trabajar allí, teniendo un gran desempeño como conductor, recibiendo grandes reconocimientos y premios en la fiesta empresarial que hacían cada año. Le manejó los buses a los máximos dirigentes de la empresa, como lo fue al gerente y al administrador de la misma. Trabajó durante diez años sin ninguna mancha en su hoja de vida. En el 2010, sale a vacaciones, estando en sus días de descanso, unos amigos cercanos nos hacen una propuesta para tomar el restaurante que hoy en día es de nosotros, a lo cual accedemos y tomamos la decisión de ponernos al frente juntos. Una vez, cumplió sus vacaciones, paso la carta de renuncia y dio por finalizada la era de conductor de bus.
¿En qué momento deja de vender perros y hamburguesas todas una noche en la bomba donde se ubicaba?
Una vez mi esposo comienza a trabajar en la empresa de buses, decidimos poner en venta el carro de perros y ese dinero lo pusimos a trabajar, cambiábamos moneda en el Banco y se la vendíamos a los choferes de los buses, ellos la utilizaban para darle vuelto a los pasajeros, nosotros nos ganábamos una comisión de acuerdo a la cantidad de moneda que vendiéramos y con eso nos ayudábamos un poco más en la parte económica. Así le dábamos estudio a nuestros hijos y podíamos vivir dignamente. La vida poco a poco nos iba mejorando.
Todo el tiempo ha sido una mujer emprendedora y echada para adelante, siempre con esa esencia santandereana que lleva en la sangre, trabajadora, carismática, mujer de fe y con el carácter y temperamento suficiente para saber sobrellevar las distintas situaciones que le ha presentado la vida.
¿Luego que su esposo renuncia a la empresa de buses y se dedican al restaurante juntos, como afrontan ese nuevo reto?
Fue algo extraño, recuerdo que mi esposo renuncia y empezamos el restaurante, a los tres días cierran la clínica que quedaba al frente, en ese entonces quedaba la Clínica Fundación Nueva Campbell. Pues resulta que la clínica quebró y se acabó, era la que le daba vida al sector y por ende al restaurante que habíamos asumido. Fue un baldado de agua fría para nosotros, le tocó a mi esposo nuevamente ponerse a manejar taxi para poder responder esta vez, por el arriendo del negocio y subsistir nosotros, además, de cualquier otro gasto que en ese momento teníamos. Fueron tres años, que duró la clínica cerrada, luego cambió de razón social y empezó a funcionar el Hospital Materno Infantil, pero era provisionalmente, ya que, donde quedaba ubicado originalmente el Hospital, lo estaban remodelando, así provisionalmente duró dos años y una vez pasó ese tiempo, volvió nuevamente, a quedar cerrado la entidad de salud. Realmente fueron años de dificultad, de sequía, de necesidad, pero logramos mantenernos como pudimos, con mucho esfuerzo y sacrificio, pero, ante todo, el amor y la unión fue quien nos hizo superar esa situación. Después de unos meses, ya luego cambió nueva mente de razón social, y llegó la Clínica General San Diego que hasta el sol de hoy aún se mantiene, fue entonces, cuando nos empezó a ir bien en el restaurante, me metí yo misma a la cocina y logre ganarme la clientela, que a propósito son todos aquellos pacientes y acompañantes de ese centro médico y también mucha gente que pasa por allí que entra, prueba la comida y luego vuelve con uno, dos o tres mas a comer.
¿Después de pasar nuevamente esa prueba, como logran atrapar a la gente y generar una clientela que se hace fiel cada vez más, a que cree que se debe?
Indiscutiblemente la calidad de la comida que vendo ha tenido mucho que ver, gracias a mi madre que me enseñó muchas cosas de la cocina, muchas recetas, muchos trucos para preparar recetas exquisitas y todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida para darle un sabor y sazón optimo a la comida; agradable al paladar de la gente. Ha sido lo que ha logrado que los clientes se sientan a
gusto con la comida que hacemos acá y por ende vuelvan, la idea no es que vengan y consuman una sola vez, sino, que vuelvan la mayor cantidad de veces que sea posible y ojalá acompañados.
¿Qué es lo más especial de esta profesión a la que se dedica?
Para mí, lo más especial, es poder tener la oportunidad que me brinda Dios a diario, de poder tener misericordia con aquellas personas, que por cualquiera que sea la circunstancia, eligieron el camino equivocado, el de las drogas o el de la calle, a diario llegan acá a mi restaurante indigentes con hambre y con sed, es una vida muy triste, a mí se me arruga el corazón de ver a esas personas en ese estado y cuando los veo, voy yo mismas y les sirvo sopa con arroz en un portacomida desechable y les doy con mucho cariño, ellos son seres humanos y también merecen el mismo valor independientemente de las condiciones de vida en las que estén. No permito que cojan comida de la basura o que cojan los desperdicios, no tengo corazón para eso, les doy comida limpia y digna como también lo merecen.
¿He notado que eres muy creyente en Dios, qué papel juega en su vida?
Dios lo es todo en mi vida. Sin duda alguna siempre he creído en él con fe, siempre le pido por mi vida, por mi trabajo, por mi salud y por mi familia, es mi socio capitalista por fe. Creo que para uno ser una gran persona, debe tener a Dios en su corazón antes de cualquier otra cosa, todo se lo debo a él.
¿Barranquilla, que significa para usted y su familia?
Lo es todo. Gracias a esta gran ciudad, mi familia y yo hoy somos lo que somos; unas personas de bien y educadas, trabajadores, ejemplo de superación y ante todo somos personas humildes y sencillas con dignidad y la frente en alto, con deseos de superarnos cada vez más y por el camino correcto, eso siempre se lo he transmitido a mis hijos y me siento orgullosa de ellos y de mi gran labor como madre al igual que mi esposo se siente. Barranquilla, es una ciudad hermosísima, con una gente inigualable, trabajadora y con esa onda y sabor que siempre caracteriza al costeño, sobre todo al Barranquillero. Me siento una Barranquillera más como lo es mi hijo, Kevin. y que viva el carnaval… jajaja, porque, “quien lo vive es quien lo goza”.
¿Cómo define a sus hijos, como son sus formas de ser?
Mi hija, es una dama, emprendedora al igual que yo, con buenas bases, con valores y con deseos de superarse cada vez más, hoy en día es feliz junto a su esposo y sus tres hijos, dos de ellos son mellizos. Me hizo abuela joven jeje, pero es una bendición y una sensación muy bonita, a ella le deseo lo mejor siempre y trato de orientarla siempre por el camino indicado la amo. A mi hijo, lo amo igualmente con todo mi corazón, por el doy la vida y lo defino como un muchacho muy amoroso, cariñoso, amigable, bondadoso, respetuoso y sé que tiene muchisisisimos sueños, mi “niño” como le llamo de cariño, le conozco muchos de sus sueños, sé que tiene un corazón inmenso… es un ser maravilloso, con unas virtudes excepcionales, deseo que cumpla todos sus sueños, él me dice: “mami, yo sueño con ser un periodista famoso, pero famoso por mi gran labor profesional y por hacer muchas obras sociales, ayudar a los niños pobres y a los más necesitados,
No se cómo lo voy a conseguir, pero lo voy a lograr y voy hacerte una viejita muy feliz… y a mi papá también”. Son cosas que como madre te llenan el alma, te dan fuerzas para seguir luchando y ganas de seguir en pie. Sin duda alguna, Dios, mis hijos y mi familia son mi todo en esta vida. (así termina de responder, mientras mira al cielo con los ojos bañados en lágrimas, me mira y me dice: Te amo hijo).
Finalmente, así llegamos al final de esta entrevista, luego de estar sentados frente a frente, en un acto de intimidad, gran parte de la tarde, compartiendo anécdotas de su vida, desde su infancia hasta su actualidad, fue un placer y una dicha por fortuna para mí, haber compartido con mi madre esta entrevista y haber escuchado sus mas sinceros recuerdos y palabras de afecto y cariño. Que Dios me la bendiga siempre y me la mantenga con vida y salud muchos años más.
Esta fue una entrevista intima entre madre e hijo, con el propósito de saber sobre la vida de una mujer que con mucho esfuerzo y sacrificio logró salir adelante, espero que la disfruten apreciados lectores.
